domingo, 19 de enero de 2014

"La vida es pura inferencia"

LA VIDA ES PURA INFERENCIA
Linden Gledhill
Quisiera hacer una reflexión de algo que me viene saltando y asaltando la cabeza desde hace unos días, y que ayer se me agudizó bastante.
Pero antes, voy a recordarme un par de términos que me interesan para hacer esta reflexión:
TEORÍA DE LA RECEPCIÓN: Hay que tener en cuenta a la persona lectora. La teoría de la recepción estudia el papel del lector/a en la literatura, parte del receptor/a como punto de referencia para el estudio de una obra. Incide especialmente en la persona receptora como elemento constitutivo del hecho artístico, la teoría del receptor abre un nuevo enfoque de la obra artística.
INFERENCIA: Lo que no está escrito, pero nosotras deducimos desde nuestra experiencia.
A raíz de estos dos términos me han surgido estos pensamientos:
Ayer fui al teatro y a la salida estuvimos conversando y se dieron frases como:
- El autor ha querido decir ….
-  El texto dice ……
- El actor interpretaba …..
- La dirección no ha sabido transmitir……
A algunas personas les había parecido fantástica la obra, y otras se habían aburrido como ostras, ahí fue cuando me percaté que la teoría de la recepción es trasladable a cualquier hecho artístico, no solo al literario, además a esto se  le une el intercambio de la disparidad de opiniones, donde en este comentar la función, como podríamos comentar un libro de literatura en el aula, hay que sentirse libre de dar las opiniones, pero eso también quiere decir saber escuchar y no imponer tu idea sobre las demás, ya que cada persona ha tenido su propia experiencia y su propia reinterpretación de lo que vio en el teatro.
La lectura como el teatro son dos tipos de ocios saludables, que hay que educar y promocionar.
            La otra reflexión me vino también a raíz del teatro, tengo una amiga que trabaja en un festival de teatro infantil, ella nos contaba que quieren llevar el teatro a las escuelas y estábamos hablando y discutiendo sobre el tema, cuando nos preguntábamos si el teatro que se lleva a las escuelas  ¿tendría que ser o no educativo? Y es ahora que yo me pregunto, si el teatro es un hecho artístico en sí, y vemos una función como una obra de arte, entonces su objetivo es proporcionar una experiencia artística, placentera y de puro disfrute, y si es así ya es educativo de por sí.
 Lo que ocurre es que al igual que en los libros encontramos textos literarios, libros didácticos, hay literatura, subliteratura y para literatura, puede que con el teatro infantil pase lo mismo. Pero si queremos llevar el teatro a las escuelas como un hecho artístico, pensemos en llevar una experiencia inolvidable, que nuestro alumnado, disfrute y salga habiendo vivido de forma placentera la obra de teatro.
Hay que buscar el placer artístico.
Ryan Taylor "Color explosivo"

1 comentario:

  1. Me ha encantado tu reflexión. ¡Cómo me gusta cuando relacionas cosas...!
    Te anoto la entrada como voluntaria.

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